A mediados del siglo III, una epidemia recorrió buena parte del Imperio romano mientras Roma atravesaba una de sus peores crisis políticas y militares. La conocemos como la peste de Cipriano, aunque ni siquiera sabemos con certeza qué enfermedad fue. ¿Ayudó a poner al Imperio contra las cuerdas? ¿Fue uno de los golpes que aceleraron la crisis? Hoy nos metemos en una epidemia de la que sabemos menos de lo que parece y que quizá tuvo consecuencias mucho mayores de las que durante siglos hemos contado.
