Roma llegó a tener once grandes acueductos capaces de llevar agua desde decenas de kilómetros hasta la ciudad. Y lo hicieron utilizando una tecnología tan sencilla como la gravedad. Pero hay una cifra que suele llamar mucho la atención: cientos de litros de agua por habitante y día. ¿De verdad los romanos consumían tanto? Vamos a poner las cuentas en su sitio.
