En un rincón de Extremadura hay un monasterio que durante siglos fue mucho más que un lugar de peregrinación. Tuvo hospital, escuela de medicina, escuela de cirugía, biblioteca, scriptorium, talleres artísticos y una relación directa con algunos de los acontecimientos que cambiaron el mundo en 1492. Hoy nos vamos a Guadalupe, pero no precisamente a hacer turismo.
