Antes de convertirse en uno de los nombres más reconocibles de la pintura española, El Greco fue un joven pintor griego que salió de Creta, pasó por Venecia y Roma y acabó instalándose en Toledo. Allí desarrolló un estilo tan personal que durante siglos muchos no supieron muy bien qué hacer con él. Hoy vamos a conocer al hombre que hubo detrás de esas figuras imposibles y a descubrir que su historia tiene bastante más movimiento del que parece.
