Volaba al doble de la velocidad del sonido, cruzaba el Atlántico en menos de cuatro horas y llevaba a sus pasajeros a bordo de uno de los aviones más espectaculares jamás construidos. El Concorde parecía el futuro. Y durante un tiempo lo fue. Pero solo se construyeron veinte y acabó retirado después de 27 años. Hoy vamos a descubrir cómo nació aquella locura tecnológica, quién podía permitirse viajar en ella y por qué el futuro de la aviación terminó aparcado en un museo.
