En 1500 todavía había enormes partes del mundo que los europeos no sabían situar en un mapa. Juan de la Cosa se enfrentó a ese problema con algo tan sencillo como un pergamino y toda la información que habían conseguido reunir los navegantes de su tiempo. El resultado fue una carta que hoy es una de las piezas cartográficas más importantes de la historia. Y detrás de ella había un marino que, por cierto, también viajó con Colón.
