El Turuñuelo vuelve a sorprender. Esta vez, los arqueólogos han encontrado un carro de bronce de unos 2.500 años, con una decoración excepcional y sin paralelos conocidos en la península ibérica. Pero el objeto es solo una parte de la historia: detrás de él hay rituales, comercio con el Mediterráneo y una civilización que quizá estuvo mucho más conectada con el mundo de lo que durante años imaginamos.
