Goya empezó pintando escenas alegres para los palacios reales y terminó llenando las paredes de su casa con brujas, monstruos, violencia y muerte. Entre una cosa y otra hubo una enfermedad que le dejó sordo, una guerra, una corte, una crisis política y un exilio. Pero quizá lo más interesante sea otra cosa: cómo fue cambiando la manera en que Goya miraba el mundo.
